Monday, November 27, 2006

Tot el camp (plas, plas, plas) és un clam (plas, plas, plas)

Pues sí, somos ya una multitud enardecida los que pedimos a gritos un cambio de fondo en los valores bobalizadores que se imponen a la juventud en la educación de hoy en día. Los profesores, y los padres, que escuchamos atónitos lo que nos cuentan nuestros hijos cuando vuelven del instituto sobre el comportamiento de sus compañeros en las aulas. Reproduzco un extracto de un artículo publicado en el último número de “Archipiélago” que ha llegado a mis manos. Sé que lo he leído antes en la red, pero no recuerdo dónde.

Extraído de “Conclusiones y Premisas”, de Alberto Adsuara Vehí, publicado en Archipiélago 7/2006:

Después de 16 años retirado de la docencia he vuelto a dar clases. Mismo tipo de alumnado: misma edad, mismos fines: vivir de aquello para lo que estudian, en este caso, del diseño gráfico. Finalizado el curso 2005-2006 mis penúltimas palabras a ese alumnado fueron: “Si hubiera tenido que exigiros lo que exigía hace 16 años os habría tenido que suspender a todos”. Respuesta: oídos sordos.
(…)
Muy probablemente se me diga que nunca como ahora los jóvenes gozan de un elevado y confortable nivel de vida en los países desarrollados. Seguramente me lo dirán los optimistas. Y seguramente tienen razón porque nunca como ahora los jóvenes han tenido tantas facilidades. Los jóvenes de ahora sólo tienen motivos para ser felices. En la infancia les enseñan expresión corporal y conocimiento del medio. Nada que fuerce su memoria, no vaya a ser que el esfuerzo pueda causar traumas psicológicos en algunos (y después denuncien al profe) o promueva agravios comparativos en otros (y después denuncien al profe). En la adolescencia no les faltará de nada: tecnología puntera, parques temáticos, televisión e Internet a manta. Y por si faltara poco, unos padres que actúan exactamente igual que ellos (esperando desesperadamente el fin de semana para irse de marcha y llegar ebrios a las tantas. Y esto no es más que la descripción de una realidad muy distinta a la que vivimos los de otra generación). No sabrán siquiera definir conceptos que usan a diario, pero tendrán facilidades para viajar a cualquier sitio y podrán acudir a las clases con chanclas y camiseta sport. Saben que definitivamente el Conocimiento no es llave de felicidad alguna.

Algo se mueve. Algo se mueve a lo grande. Si no me equivoco la conclusión de mi reflexión es que el Conocimiento está en decadencia si no es que está periclitado totalmente. Conocer (adquirir conocimientos) no es garantía de nada para los descreídos jóvenes. Saben, porque lo comprueban a diario, que aquellos que han dedicado su vida a conocer apenas saben nada (además, si algo reivindican los sabios es, lógicamente, su condición de ignorantes). Por eso los jóvenes han decidido no perder el tiempo y no saben ni siquiera definir conceptos elementales; ni falta que les hace. Saben que ahora todo es pasajero y circunstancial. Nada les indica que pueda ser importante lo que no exista en Internet y por eso no compran libros. Todo lo que necesitan se encuentra en Internet y tienen la absoluta seguridad que lo que necesitan para sobrevivir allí se encuentra. Los que sabemos que el Conocimiento está en otra dimensión ajena a Internet somos seres rancios y obsoletos para esa nueva juventud engreída y auto-suficiente. Esa juventud ya no se enfrenta, como fue habitual en otras eras, a la generación que les ha educado, puesto que su soberbia no tiene límites, y por ello se enfrenta a todas las generaciones anteriores, a todo el pasado, a toda la Historia. No quieren recordar, sólo quieren inventar y aunque les demuestres que a veces no inventan y que sólo rebuznan, no se preocupan porque saben que hasta eso puede rentabilizarse. Y todo se lo hemos enseñado nosotros: con la imposición metodológica de los estudios culturales, con la eliminación de la filosofía del sistema educativo, con la difusión de la cultura de la queja, con el desprecio hacia todo criterio de excelencia, con la imposición de la corrección política y con la exaltación de todo victimismo. Saben que todo es pasajero y que nada es verdadero y mucho menos definitivo: ni el amor, ni la ciencia, ni el arte, ni el deporte, ni el trabajo...

Soy un idiota: tras un esfuerzo que ha sido producto de una dilatada experiencia, constantes lecturas y muchas reflexiones he llegado a una conclusión que para los jóvenes no es más que una premisa. Una simple premisa, una premisa simple.

9 Comments:

Blogger blackback said...

Puede estar de acuerdo en algunas cosas, en otras no. Me molesta sobre todo el tono victimista... creo en el equilibrio de todo. Creo que internet nos ofrece cosas que antes nunca hubiéramos imaginado tener aunque también creo que es necesario reflexionar delante de una hoja en blanco o cerrar los ojos en un cuarto a oscuras, en silencio. Creo que no toda la juventud es así, no creo en la reducción al absurdo de la juventud. Tampoco creo que "los adultos" sean más reflesivos que "los jóvenes". No creo en esa dicotomía. Creo que hay personas y personas y en todas las épocas e historias las ha habido.

3:28 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

Bueno, vale, pero un grado (el mínimo posible, en eso estaríamos de acuerdo) de generalización es necesario a la hora de abordar cualquier tema.
En cuanto al victimismo, esto está escrito por una persona a la que el problema afecta "en sus propias carnes". Es una persona que si obrara en buena conciencia profesional suspendería a todos sus alumnos y se arriesgaría a un expediente (supongo que trabaja en una Escuela o Facultad de Bellas Artes). Difícil papeleta, cuando a uno le toca un trabajito en el que tiene que actuar en contra de sus principios éticos y profesionales. Es lógico que haya cierto tonillo "victimista".

3:39 AM  
Blogger GLAUKA said...

Qué cúmulo de verdades niño!
COn estupor miro a los jóvenes de hoy y la educación que se les da, que ni es educación ni es na ... me ha gustado leerte, porque yo no tengo hijos, pero me gustaría pensar que las cosas cambiarán viendo el exitazo de este estilo y para cuando yo los tenga las cosas serán de otra manera.
Un besote!

5:04 AM  
Anonymous mia said...

Me ha gustado esta visión, y tienes toda la razón en muchas cosas, sobre todo en el entorno en el que deben moverse los jóvenes. Son humanos, y como humanos supervivientes. Sólo aprenden y se comportan del modo que les permitirá sobrevivir en un mundo que busca lo inmediato por encima de lo profundo, el parche en lugar de la solución.

7:32 AM  
Blogger Joaquín said...

Hace unos días nos hemos reunidos unos cien antiguos condiscípulos, para celebrar el 25 aniversario de nuestro "COU". En el convite me encontré con un antiguo compañero, hoy profesor de IES en un pueblo de Sevilla, al que vi desencantado. Le pregunté cómo se portan los chavales. "Uf... No son como éramos nosotros". Nosotros, hace 25 años, leíamos libros (y afortunadamente no teníamos todavía internet), y en general éramos respetuosos con nuestros maestros. Los profesores de hoy confirman, en una abrumadora mayoría, un panorama pesimista. No es una exageración.

10:52 AM  
Blogger Cerillo said...

Hace días que leí el artículo de Alberto Adsuara, está en su blog http://albertoadsuara.blogspot.com/, es bastante objetivo porqué en el fondo no queda nada claro si el tiempo no acabará dando la razón estos personajes incultos para todo lo que tenga que ver con el pasado que son los jóvenes de hoy en día. El salto generacional es abismal y sus intereses nada tienen que ver con los nuestros. Habrá que ver como se salen de esta con ningún o poco bagaje cultural. De momento sufrimos todos, padres y maestros y ellos siguen a lo suyo.

2:16 PM  
Anonymous Anonymous said...

Madre mía... "Nosotros" y "Ellos"... Si pareceis Pepiño Blanco hablando del pp...
En fin. Pues nada, a seguir pensando en binario.

2:46 PM  
Blogger un árbol said...

Hay de todo, como en botica.
Siempre me remito a lo mismo: lo que traigan de casa es la base fundamental, si son curiosos hay una ayuda adicional, pero tampoco podemos generalizar.
Hay alumnos desganados y puede que no sea culpa suya, los hay inteligentes y vagos como qué, los hay cortitos con voluntad de hierro...tenemos de todo, generalizar es arriesgar.
Soy optimista, el tiempo manda...cierto es que maduran muchísimo más tarde, pero acaban madurando.
Eso es culpa de un paidocentrismo enfermizo. Siempre digo lo mismo. No les dejamos crecer, les construimos una burbuja donde no pasan cosas malas, ni tienen la posibilidad de esforzarse para que las cosas les salgan bien. Todo se lo damos hecho.
Y lo pagaremos caro, pero la culpa, sobre todo como padres, es nuestra.
Y los maestros y profesores lo pagamos, en casa con los hijos, en el "entorno escolar" con los alumnos.
Veremos...
Un beso.

1:47 AM  
Anonymous Anonymous said...

NSU - 4ever, 5210 - rulez
mudila
mudila

6:26 AM  

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