Thursday, October 26, 2006

Televisión = bobalización

No entiendo por qué se queja la gente de la televisión. Esas quejas me dejan totalmente descolocado. Con lo fácil que es apagarla. Yo viví unos años sin ella, ahora tengo una para ver un canal extranjero que me entra por satélite, cada mañana miro lo que viene, programo el vídeo si hay algo que quiera ver, lo grabo. O no. Así de fácil. Y no tengo queja. Al contrario: mi agradecimiento a los contribuyentes de ese país que de vez en cuando me invita a ver algo interesante en la tele.

Pero, en cualquier caso, ¿qué se puede esperar de la televisión? Casi nada. Y, sin embargo, algunos piensan que la televisión podría ser un medio de comunicación, incluso de información, un instrumento de transmisión de cultura y conocimientos… error, craso error. Parece mentira que, habiéndose quedado tantas veces embobados delante de la pantalla, todavía haya tanta gente inteligente que no entienda cuál es la naturaleza del audivisual.

Cuando uno lee puede detener la lectura. Preguntarse por qué. Cuestionarse lo leído. Rebatirlo. Saltar mentalmente de una pregunta a otra. Divagar. Volver a la lectura. Confirmar la propia opinión, o cuestionar de nuevo lo que se lee. Volver a preguntarse, volver a darse respuestas, volver a divagar. Eso es la lectura. La lectura es, por su propia mecánica, un proceso reflexivo. La lectura es un proceso de diálogo con el texto, con el autor y, lo más importante, un proceso de diálogo con uno mismo.

Cuando uno ve televisión es imposible parar y hacerse preguntas. La televisión no se interrumpe ni permite que uno detenga el visionado y reflexione. Si uno se detiene a pensar se pierde lo que viene en los próximos diez segundos. Y eso no puede ser. La televisión no lo permite, porque se pierde el hilo conductor de la narración. Cuando uno ve, por ejemplo, las noticias con los niños, esta naturaleza cinética de la televisión queda siempre al descubierto: comienza la noticia y ellos empiezan “Papá, ¿por qué…?” y hay que interrumpirles con un “calla un momento, que no han terminado de dar la noticia”. Al final hay que dejar de ver la tele, explicar a nuestros hijos toda la noticia de cabo a rabo, y volver a mirar… pero nos hemos perdido la siguiente noticia. Nosotros, adultos con muchas horas de televisión a nuestras espaldas, ya no funcionamos así: simplemente, nos dejamos llevar por la kinesis de la información sin fin, nuestra mente, después de un rato de ver televisión, suspende su capacidad de respuesta crítica, se “desconecta” de sí misma para no perderse lo que viene a continuación y se deja llevar. Ver televisión es, por su propia mecánica, un proceso hipnótico que reduce la capacidad de reflexión a prácticamente cero.

No es un medio de comunicación sino de in-comunicación. Cuando uno conecta la tele se des-conecta de todo lo demás y, principalmente, de uno mismo: la mente tiende a quedarse en blanco y a dejarse llevar por la narrativa audivisual. De hecho, es lo que la mayoría de los televidentes sabe que va a obtener y quiere: relajarse, olvidarse de los problemas externos y de uno mismo, desconectar, dejarse llevar, tumbarse cómodamente y amodorrarse. No es casualidad que cada vez más gente vea la televisión en la cama. La tele, como todo el mundo sabe, adormece,ya sea con un programa del corazón, o una buena peli, o un documental, en mayor o menor medida (más bien en gran medida) siempre adormece. La velocidad de los mensajes que lanza hace que la capacidad crícita se desactive para poder absorber la sucesión de estímulos informativos, hace que la mente se ponga en modo “feed me” y que nos quedemos hipnotizados ante la “caja tonta”. Y esto lo sabemos todos. Entonces, ¿qué podemos esperar de la tele?

El que la programación sea cada vez más “tonta”, en este país y en cualquier otro, no se debe a ninguna conspiración del “Club de Bilderberg” ni de la “trilateral” para entontecer a la humanidad, sino a la propia naturaleza del medio: lo que mejor hace es desconectar mentes de sí mismas, aletargar la capacidad crítica de respuesta, lo que los programadores llaman “entretener” (yo me “entretengo” de otras maneras que no son amodorrantes) y por lo tanto es lógico que con el paso de las décadas la televisión se haya ido especializando en eliminar mensajes que pudieran ser pertubadores y se haya banalizado cada vez más. De lo que se trata es de hacer mantener la mirada en la pantalla y provocar a la vez un encefalograma lo más plano posible: hacer que la mente se evada, acercándose lo más posible, pero cuidándose mucho de no traspasar la línea del aburrimiento, pues ello nos haría otra vez re-conectarnos con nuestra vida, reflexionar y hacernos preguntas incómodas. La televisión, por su propia naturaleza, es un medio de evasión de nosotros mismos. Es lo que la televisión sabe hacer mejor, y en eso se ha especializado: hacer que los televidentes no caigan en el sanísimo aburrimiento que les llevaría a tener que enfrentarse a su propia vida pero a la vez dejando a la mente “al ralentí”, reducida a la mínima capacidad crítica y de reflexión posible.

Y eso es lo que hay. La televisión no tiene la culpa de ser tan tonta, como no la tiene el agua de estar húmeda y mojada. Y al que no le guste, que la apague, leñe, ojalá todos los problemas se resolvieran tan fácilmente. La humanidad ha pasado miles y miles de años sin tele y dedicando su tiempo libre a otras cosas: conversación, sexo, lectura, actividades físicas, reflexión en silencio, etc. Cada uno elige lo que más le conviene. Si quiere usted aumentar en el conocimiento de sí mismo o de lo que le rodea, lea, converse o reflexione. Si quiere usted mejorar su relación de pareja, folle. Y si quiere evadirse de todo, fúmese un porro o vea la tele, ya sea un documental sobre la vida sexual de las hormigas del Amazonas, la función de circo de la política parlamentaria o un interesantísimo debate sobre quién le baja las bragas a la Pantoja.

Pero por favor, vale ya de memeces: quejarse de que la televisión, que es un medio “tonto”, tiene una programación tonta, es el colmo de la tontería.

8 Comments:

Blogger Roma said...

JaJaJaaaa, y olé!
Se me acaba de retirar totalmente el poco de complejo que me quedaba por no ver jamás la tele. Cuando no la ves nunca, como es mi caso, se te abre una pequeña rendija por donde entra una pequeña duda, la duda dudita consiste en preguntarme si no estaré quedándome fuera del mundo, o desconectándome demasiado del mundo, ya que la tv está en todas las casas y forma parte de lo cotidiano de la gente. Tengo 53 años y creo que hará unos 25 desde que empecé a aborrecerla, he pasado muchas temporadas sin ella, si estoy sola jamás la enciendo, y si está encendida me largo a otra parte. Hace tanto que no sé nada de ella que hasta mirarla de soslayo me deja un poco alucinada, y es que le echo una mirada y me parece como si viese un extraterrestre y se me frunce el entrecejo de inmediato, jajaaaa.
Bueno, pues eso, y a pesar de este rollo que he largado me falta todavía decir concretamente que estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito.
Ah, y qué pasó con el libro? no te ha gustado?

8:09 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

Sí, claro que lo he leído.... sí, me ha gustado :-)

8:59 AM  
Blogger princesa del vértigo said...

Siempre me dejas anonadada con la razón aplastante de tus pensamientos. No tengo más que añadir.

Cada cosa tiene su utilidad y no hay que buscarle otra. A mi la tele me viene genial los domingos de resaca, tirada en el sillón, para verla pasar entre cabezazo y cabezazo.
El resto del tiempo no sé de ella.

Saludos a tí mismo

4:50 AM  
Blogger Igrein said...

Yo viví durante 9 meses sin tele, pues al principio no tenía pasta para comprarmela y después descubrí que no quería tenerla. Acabé comprándola pq mi hija estaba desesperada por ver los dibujos el sábado por la mañana.
La verdad es que la encendamos uns 3 horas a la semana.
Se que lo hice por ella, y lo volvería a hacer, pero siempre que la estoy limpiando pienso : "eres el dinero peor gastado de mi vida."
Un beso!

6:42 AM  
Blogger Dr.Frank "Stain" said...

Si,lo facil es apagarla,pero te pierdes la faceta terapeutica que tiene quejarse...desde que tengo mi blog sufro mucho menos stress...es un blog terapeutico porque me quejo de muchas cosas y lo facil seria "apagarlas" pero no por eso dejan de estar ahi...la cual cosa no quiere decir que solo me queje...si puedo actuo

9:44 AM  
Blogger Marga F. Rosende said...

Tienes más razón que un santo. Es tan fácil que la tv le resuelva el ocio a uno...aunque sea de forma tan penosa.
Un beso

3:20 PM  
Blogger Princesa del Guisante said...

ah, pues yo pensaba que si la televisión era un medio tonto respondía más bien a que la humanidad entera, en general, tampoco es que sea mucho mejor. O sea, que refleja bien el público al que se dirige mayoritariamente.
Sin embargo, tienes razón: el que nada espera no puede ser decepcionado.

3:14 AM  
Blogger Cerillo said...

Estamos de acuerdo, pero es un instrumento apreciado por estas mismas razones. El problema es que yo puedo desconectarla pero no remediar sus estragos.

1:09 AM  

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