Monday, October 23, 2006

En el nombre de

“Good people will do good things, and bad people will do bad things. But for good people to do bad things – that takes religion”. (Stephen Weinberg, premio Nobel de física en 1979)

(La gente buena obra bien, y la gente mala comete fechorías. Pero para que una buena persona cometa una fechoría – para eso se tiene que meter la religión de por medio)

Cierto. Se han cometido muchas maldades en nombre de la religión. Pero, para ser justos, también se han hecho muchas buenas obras. Un buen hombre puede cometer una maldad en nombre de su religión, pero es igualmente cierto que mucha mala gente ha hecho muchas buenas obras porque su religión se lo pedía.

Todo el mundo piensa de sí mismo que, en su interior, es una buena persona. Incluso los peores criminales lo creen. Y siempre, siempre, justifican sus crímenes con una “causa mayor”: la droga, la necesidad económica, “la sociedad ha sido injusta conmigo”, “tuve una infancia difícil”, “mi padre me maltrataba”, “soy un enfermo mental”, “no puedo controlar mis accesos de ira y necesito tratamiento”, “ella me provocaba”, etc. etc. Y también están las “causas mayores” de tipo ideológico y religioso: la patria, la moral, el partido, la raza blanca, Dios … sí, ciertamente, una mala persona puede matar a uno, a dos, a tres… pero para matar a miles, a millones, para eso hace falta Dios, la patria o el partido…

Estos días he estado leyendo un libro sobre los juicios de Nürnberg, un tema que siempre me ha apasionado. Una vez más me enfrentaba a las biografías de unos hombres que, en la mayoría de los casos eran, fuera del ámbito de la política o de su militancia nazi, grandes personas, buenos padres y buenos esposos, educados y amantes de la cultura, varios de ellos religiosos, benefactores de su comunidad y que, sin embargo, habían participado, algunos de manera muy directa (Hoess, el director de Auschwitz, es el mejor ejemplo, excelente padre, marido, etc.) en los crímenes masivos más horrendos de la historia de la humanidad. Y todo ello en nombre de la patria, la victoria en la guerra, la nación alemana, etc. etc.

La buena noticia de todo esto es que casi todo el mundo, todos excepto los psicópatas, pueden encontrar un rastro de “bondad” en sus corazones. Existe indudablemente una “moral natural”, genéticamente heredada, una “voz de la conciencia” innata, que hace que hasta los peores criminales sientan la necesidad de justificarse a sí mismos recurriendo a circunstancias y presiones externas, bajo el principio de “era necesario como mal menor para conseguir un bien mayor”. Todos los encausados en Nürnberg, según el testimonio de quienes más directamente los trataron (traductores, abogados, curas cuando los pidieron) mostraron en su intimidad arrepentimiento y remordimientos de conciencia, incluso Hermann Göring, independientemente de que en el estrado cada uno montara el numerito hipócrita que montara para salvar su pellejo. Hubo arrepentimiento sincero. El hombre es, naturalmente, bueno.

La mala noticia es que detrás de cada oportunidad de cometer una maldad hay, además de un supuesto servicio a una “causa mayor”, una oferta de poder: el malo domina al bueno. Allí donde hay una escala de poder la maldad siempre gana. Y pocas cosas hay más irresistibles para los humanos que el poder. Cualquier “causa mayor” que lleve a él se dará por buena, y servirá como “amparo religioso-ideológico-cultural” para cualquier fechoría.

8 Comments:

Blogger La hormiguita said...

Un artículo muy interesante que da para reflexionar largamente. Sin duda, esas "causas" operan como legitimante, claro, siempre y cuando triunfen.
Saludos

2:20 AM  
Blogger Cerillo said...

En una prueba científica se demostró que en una actividad ordinaria, el psicópata sacaba mejor rendimiento de cualquier negocio que el resto de la emocional humanidad. Cuando alguien pega a un psicópata este no tiene reflejos viscerales, es solo un acto social más, valorará en su justa medida que es lo que más le conviene, no se deja llevar por las emociones. En la sociedad actual ser psicópata es una ventaja. Mas de uno habrá que nos este mandando. En el hombre ordinario siempre es más peligroso el de convencimientos profundos. La duda siempre hace hombres tolerantes.

2:21 AM  
Blogger mi despertar said...

Es muy cierto lo que dices...

4:45 AM  
Anonymous Luis Rivera said...

No se si alcanzarás a leer esto, porque ignoro si entras en el blog, pero te recomiendo la lectura de un libro que se llama "El juicio de Eichman", cuya autora es Hanna Arendt. El subtítulo del libro es "La banalidad del mal" y en él se describen los mecanismos por los que lo horrible acaba convertido en una banalidad asumible por una sociedad de buenos ciudadanos.

4:55 AM  
Blogger Marmotilla said...

Muy interesante lo que presentas, realmente implica toda una reflexion.Pero aunque en general estoy de acuerdo, discrepo en que el hombre sea bueno por naturaleza o que posea una "moral natural, heredada geneticamente". Quiza me vaya a extremos, pero ¿esto quiere decir que heredo geneticamente la bondad de mi madre, o la generosidad de mi padre? somos lo que somos por las pautas éticas, si q nosotros mismos hemos dispuesto colectivamente, pero esto es un producto social, creado para la convivencia e incluso para la supervivencia de la especie.

Se suele decir "los niños son muy crueles", en muchos casos es asi, para ello una educacion etica que normalice la moral, ya que no vienen a ser lo mismo.

Por cierto, muy bueno la esquematizacion psicologica de como justificamos nuestros actos buenos o malos.

Saludos, es un placer leerte.

6:43 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

Luis, conozco el libro y el pensamiento de Arendt sobre el tema.

10:05 AM  
Blogger Carlos - XY51 said...

Es curioso que Weinberg utilice conceptos tan subjetivos como bueno o malo para decir tal perogrullada. Para mi que lo bueno y lo malo ha sido "creado" precisamente por las religiones. Observemos el mundo natural... ¿cuando un tigre mata una gacela para alimentarse, está haciendo el bien o el mal?

2:53 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

Ya, pero lo que nos distingue de los animales es nuestra capacidad de juicio... y para eso necesitamos categorías morales, las que sean, que al final se reducen a aplicar el binomio bueno-malo

9:34 AM  

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