Thursday, October 05, 2006

Dudas y buena fe

La inteligencia es la facultad que nos permite ser conscientes de que las apariencias pueden engañar. Engañar es una manera de ejercitar la facultad de la inteligencia. Los tontos mienten mal. Cuanto más inteligente, mejor se miente. También a uno mismo.

La sinceridad consiste en no mentir a los demás. Es también un reconocimiento implícíto de que existe capacidad de comunicación con la inteligencia del otro a un nivel de igualdad, es decir, no hay una inteligencia superior (la del mentiroso) que está jugando con una inteligencia inferior (la del engañado).


Y si decir la verdad es un acto de comunicación y es cosa de dos es, por lo tanto, lógicamente imposible ser sincero con uno mismo. Sería tan absurdo como que cada uno evaluara su propia inteligencia. No es posible si no es con referencia a algún “test” externo o comparándose con la inteligencia de otro. Como si uno se examinara a sí mismo de matemáticas, se corrigiera él mismo el examen y, lógicamente, se pusiera un “diez”, todo perfecto. No, para engañar o para decir la verdad hacen falta dos, no es posible un acto de comunicación con uno mismo, y “sincerarse” con uno mismo no es ni decirse la verdad, ni tampoco engañarse: es, simplemente, repetirse y reiterarse.

Con uno mismo no cabe la sinceridad, que es imposible. Sólo cabe el deseo de ser sincero. No cabe un acto de comunicación, sino una virtud: la buena fe.

La sinceridad parte de la certeza: uno tiene una verdad y la comunica. La buena fe, sin embargo, parte de la duda: uno no tiene la certeza, pero tiene el deseo de encontrarla.

Al grano:

En esta sociedad saturada de comunicación, en la que todo el mundo se siente con el derecho y casi el deber de decir lo que piensa a todo el mundo, “su verdad”, y donde todo el mundo cree absurdamente que lo que piensa de sí mismo (su sinceridad consigo mismo) es “la verdad” y quiere convencer a los demás de ello, sobra sinceridad, mucha sinceridad, que se meta todo el mundo su sinceridad por donde le quepa, y falta buena fe: la duda inteligente y el deseo de encontrar la verdad.

Cuando uno deja de engañarse a uno mismo y a los demás y, en vez de ello, practica la buena fe en vez de la falsa sinceridad, se da cuenta de que el único acto honesto que es posible con uno mismo es la duda.

10 Comments:

Blogger Veletita said...

Pero engañarnos a nosotros mismos es un recurso corriente para salvaguardar nuestro equilibrio, ¿no te parece? Quizás un recurso de cobarde, pero un recurso habitual...
Vivir dudando CONSTANTEMENTE puede ser inteligente, puede ser compasivo (en el sentido peyorativo, no en el más vapuleado) pero no es sano, creo yo....

4:46 AM  
Blogger helena said...

no estoy de acuerdo contigo Veletita. Uno sabe en el fondo que se está engañando asi mismo, y siempre tiene mil y una excusa para engañarse. Me parece que unos de los muchos objetivos que tiene la vida es precisamente ese, el conocerse a si mismo, sin tapaderas. es la mejor mforma de llegar a quererse y por lo tanto de ir mejor por la vida.

6:58 AM  
Blogger Mons said...

Pues a mi me alivia pensar que no soy la única a la que le sorprende que mucha gente tenga siempre las cosas claras. A mi me asombra y me da algo de miedo que tantas personas no se cuestionen a sí mismas, yo intento ir como puedo entre las dudas.

7:30 AM  
Blogger Igrein said...

Yo creo que nos mentimos cuando nos da miedo la verdad. Por ejemplo, yo, en un momento dado de mi vida, sabía que tenía que enviarlo todo a la mierda, pero me acojonaba tanto la idea que continuaba diciendome a mí misma que no hacía falta cambiar nada. Y lo cierto es que hasta que no lo hice no fui feliz.
Así que mi conclusión es que nos engañamos por el mismo motivo que engañamos a otra gente: por miedo.
Un beso!

8:09 AM  
Blogger GLAUKA said...

Y OLE! PERFECTO, NIQUELADO.SÍ SEÑOR, NO LE QUEDA DUDA ... O BUENO, IGUAL SÍ ...NO SÉ ... ;)

12:15 PM  
Blogger Cerillo said...

Me quedo con el último párrafo. Sale la honestidad en una busca de una siempre dudosa verdad. La inteligencia es una cualidad que necesita de la honestidad para adquirir valores éticos. Es cierto cada uno nosotros podemos tener múltiples personalidades pero siendo maniqueos diremos que fundamentalmente dos: Lo que creemos que somos (guapos, listos, inteligentes, sabios) y lo que los demás opinan de nosotros. Personalmente pienso que somos la media de lo que los demás piensan sobre nosotros, pero en cualquier caso a mi no me importa excesivamente lo que opinen de mi. Esto es una cuestión de carácter, probablemente genético.
Me parece que podríamos estar dialogando sin parar.

2:05 PM  
Anonymous Hilda, viudadetantamount said...

Si...a mi me parece que dudar, sin que sea una duda compulsiva, es sintoma de honestidad....

A mentir, tanto a tí cómo a los demas, creo que renuncias. Sabes que podrías, que tal vez conlleve algún beneficio...pero te sientes al margen de esa punción....

O por encima de ella.

A mi, me gusta la gente tan borde y tan descarada que renuncia a mentir.

3:18 PM  
Blogger La hormiguita said...

Está claro. Tu frase "Cuanto más inteligente, mejor se miente. También a uno mismo.", me parece de antología.
Saludos

3:11 AM  
Blogger Norberto said...

Yo creo que somos como actuamos, más allá de la mentira más allá de la verdad. Que es mentir o mentirse sino un recurso más de lo que en definitiva va a suceder, es entonces mentira? Mi decisión es lo que hago, y no creo que sea mentira si sucede al fin, sino más bien engaño, un engaño que utilizo hasta el momento en que decido otra cosa, cambiando ahora nuevamente mi realidad. Si no lo hice antes y utilice subterfugios para seguir un camino, que no era el mejor (por decir algo), es porque todavía no tendría ni las condiciones ni las convicciones tan claras como cuando realmente cambié. Solo había podido empezar a ver un posible cambio desde lo racional que lleva un tiempo hasta que se vuele racional-emotivo, ahí es donde realmente comprendo ese cambio, no antes. Por ende me mentí?

Saludos.
Norberto.
http://arte-norberto.blogspot.com/

6:18 AM  
Blogger libertad said...

Mira, hace unos días Ishar, otra bloguera que posiblemente conozcas, porque tiene muchísimos comentarios, escribía sobre este tema: la sinceridad. Yo escribí un comentario que iba muy en la línea en la que tú escribes aquí.
Besos de nuevo!
Es que voy leyendo de delante hacia atrás...

9:12 AM  

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