Friday, October 20, 2006

Amarguras

Si de algo me siento orgulloso (vanidad, todo vanidad) es de no ser un amargado.

Cada vez noto más a la gente que trabaja a mi alrededor y que está amargada. Será cuestión de la edad de los que me rodean, que ya suele ser de cuarenta para arriba, y de lo competitivo de mi trabajo, donde todo el mundo se afana por subir un escaño más en la escalinata regia de su vanidad. La crisis de los cuarenta, supongo: se hace revisión de la propia vida, de lo conseguido y de lo que no se va a conseguir ya, y una porción significativa de la humanidad del mundo rico y feliz decide que no está contenta con su lote, y comienza la amargura. Al principio sólo se manifiesta una cierta actitud de superioridad, de “yo ya lo he visto todo en la vida”, luego esa superioridad se transforma en desdén, en disciplencia, en fases posteriores, allá por la cincuentena, los ves abonados al cinismo y al sarcasmo, quejándose de todo y hablando mal de todo el mundo a sus espaldas y por último, cuando se acercan a la jubilación y ya lo dan todo por perdido, se convierten pura y simplemente en unos amargados.

Los amargados también se manifiestan en toda su gloria en la “blogosfera”. Escriben casi siempre sobre lo mal que les trata la vida, sus amigos, sus parejas, su familia, sus compañeros de trabajo … y cuando no tienen “tema” a su alrededor, se lo buscan fuera, y entonces escriben para criticar a Zapatero, a Bush Jr., a Letizia con zeta o a quien se ponga a tiro. Son gente que lleva la mala leche dentro, que necesita excusas para sacarla y desahogarse, y que las busca y las encuentra en este “asqueroso mundo” en el que vivimos. Se desayunan todos los días con Fedeguico o con San Iñaki Melamondo y van haciendo mala leche contra el contrario, luego llegan a sus trabajos y siguen descargando mala leche contra el mundo que tan mal les trata, vuelven a casa y ponen el telediario sólo para confirmar que tienen razones sobradas para cabrearse contra todo y contra todos, después amargan a su pareja con sus penas o, peor todavía, se amargan con las penas de sus parejas… y por la noche se ponen a escribir en el “blog” y ¡ale!, a destilar la mala leche…

Un pequeña minoría, entre la que me incluyo, está cada día más contento con su vida y es feliz.

He tenido una enorme suerte en la vida, pero mi falta de amargura no es de nacimiento. Me la curré. Llegó un momento en mi vida, hace unos años, en que cargaba tanta amargura en la mochila que llegué a pensar que nunca volvería a ser feliz. Me encerré en casa más de un año, casi dos, lloré todo lo que tenía que llorar, pasé página de todo. Y me di cuenta de que sólo tenía dos opciones: o bien pasarme el resto de la vida amargándome por todo lo que había sufrido, había perdido y no volvería a tener o… aprovechar los años que me quedan y disfrutar al máximo de lo poco que me había quedado.

Y es cierto que las heridas siempre quedan ahí. Es una tontería eso de que se puede empezar de nuevo otra vez: seamos serios, el pasado siempre está ahí, y el futuro tampoco es el que tenía cuando tenía veinte años. Pero por eso no me pienso amargar. No pienso decir tonterías del tipo “me queda mucho por vivir” o “lo mejor está por llegar” porque es obviamente falso, mi juventud ha pasado, mi oportunidad de fundar una familia estable ha pasado, tantas cosas en mi vida ya no van a tener una segunda oportunidad … Pero por eso no me pienso amargar. Ni siquiera me voy a plantear todas esas tonterías. El balance de mi vida es, en su conjunto, abrumadoramente positivo. He tenido una enorme suerte, mucha más suerte que la mayoría. ¿Y me voy a amargar yo la vida porque haya tenido algo de mala suerte, o porque al resto del mundo no le vaya tan bien como a mí? ¡Y una mierda que se coman todos los amargados del mundo!

Me siento como el niño que sale al recreo del colegio. Vengo de estar encerrado en clase, muchos años, y salgo corriendo y berreando al patio. Procuro disfrutar cada minuto de mi libertad. Puede que tenga que volver al encierro, y sin duda volveré, porque la vida nos guarda a todos una ración de amargura y seguro que la mía no ha terminado. Pero ahora no pienso en eso. Sólo disfruto.

Y parece que al maestro se le ha olvidado tocar la campana, porque este recreo parece que no se acaba nunca…

11 Comments:

Blogger Marga F. Rosende said...

No quiero ponerme cursi, pero me has puesto los vellos como escarpias. Suscribo tu visión de las diferentes etapas de la vida, y siento que comparto en la que estas tú. También me siento en el patio, saltando por los columpios y zampándome un bocata de sobrasada sin culpa.
Disculpa este comentario tan "me too"...Me ha encantao, lo voy a releer.

1:35 AM  
Blogger princesa del vértigo said...

Enhorabuena por ver y llevar a la práctica todo eso. Yo lo he vivido de la misma manera y por supuesto no voy a volver a ello.
Lo único en lo que no estoy muy de acuerdo es en esa resignación que creo entrever, no sé si será así o me lo parece. Hay muchas cosas que están por llegar, malas y también buenas. Quizá no de la misma manera que cuando tienes 20 años, pero pueden disfrutarse igual.
En cuanto a lo de la edad, los cuarentones no tenemos porqué estar amargados simplemente por haber llegado. Yo me siento cada vez más joven, más bella por dentro y por fuera, y por mis experiencias he aprendido a apreciar mucho más todo lo que me rodea.
Me alegro much o po´r tí, de verdad, por lo que veo a mi alrededor no es fácil ver la vida así.

DISFRUTÉMONOS

P.D. me ha dejado intrigada tu último comentario en mi reino. No tengo ni pajolera idea de lo que me quieres decir o no decir :-)

2:24 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

defínase "pajolera"

2:45 AM  
Anonymous tesa said...

Y sin embargo este post destila amargura y quejas varias.

Te sigo leyendo, aunque hace mucho que no comento. Me gustó mucho el post de "aprendiendo a perdonar". En ese dejas las amraguras y las quejas de lado y sale tu lado más dulce.

3:38 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

No, tesa.... no me quejo. Que diga que todo en mi vida no ha sido para tirar cohetes no quiere decir que me queje. Ni hay resignación, como apuntaba el comentario anterior. Que a mis años no me hago más joven ni más guapo ni voy a tener buena salud toda la vida ni que todo lo que me vaya a pasar vaya a ser genial no es resignación, es la realidad. Asumirlo no es resignarse: yo lo asumo con una sonrisa, y sin amarguras. Amargarse es lamentarse por lo que no es ni será. Asumirlo con una sonrisa es saber que, a pesar de todo, he tenido mucha suerte, lo que queda merece mucho la pena ser vivido y, además, ¡que me lo estoy pasando muy bien, coño!

3:58 AM  
Blogger Alicia 2.0 said...

Es curioso, pero a veces la imagen que proyectamos de nosotros mismo probablemente no tenga nada que ver con lo que sentimos.

Una persona que puede parecer amargada es posible que ella sea feliz así y viceversa...

5:22 AM  
Blogger princesa del vértigo said...

Algo así como "ni puta idea" pero más fino o cursi.

Creo que ya he dado con la solución al acertijo: ¿te refieres al reflejo en la ventana mientras miro la lluvia y que no veo porque estoy ciega con mis verdades?
Ay, ay, di que sí, anda, que me tienes en un sin-vivir.

Otra P.D. lo de ser tan escueto conmigo ¿es una estrategia para picarme o simplemente no te apetece decir nada más? No es por nada, es que soy sumamente curiosa.

6:25 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

Princesa del vértigo: efectivamente, lo has entendido. Como no sabía qué poner, he pensado que te iba a "picar la curiosidad" y a provocarte
¡Ja!

11:03 AM  
Blogger Cerillo said...

Tendrás cuarenta tacos pero eres un torbellino,yo creo que más que feliz, te sientes de puta madre, activo, lleno de energia e ideas, vaya, me lo parece por como escribes y por lo que dices.

3:03 PM  
Blogger princesa del vértigo said...

¡¡si es que soy muy facilona!! es uno de mis poquitos defectos: soy demasiado curiosa y me dejo provocar muy fácilmente. Ahora, que yo tampoco ando coja en el arte de provocar :-)

3:48 PM  
Blogger GLAUKA said...

Me alegra. Me alegra que no seas un amargado. Me alegra ver que siempre hay un mañana, que yo tamibén he pasdo unos años (uno ó dos) así como malamente, y ahora estoy también en el patio del cole.
Besos

1:54 AM  

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