Tuesday, September 05, 2006

Un largo adiós

Ayer por la noche volví de dejar a mi hijo en el internado. Me costó varias horas dormirme. Me encontraba mal, deprimido, además de cansado.

Durante todo el viaje de vuelta no pude dejar de pensar en él. No es la primera vez que sale de casa, ni mucho menos, pero ésta es distinta. Otras veces salía para pasarlo bien, un campamento, unas vacaciones … esta vez sale para pasarlo mal. Sale para luchar, sale para superarse, sale para sufrir, sale para madurar, sale para volver siendo otra persona. Y, aunque sin duda esto va a ser muy bueno para él, hay algo en mi instinto protector de padre que se rebela, al dejarlo así, y que me hace preguntarme todo el tiempo si estoy haciendo bien. Y que duele.

Pero también duele que esto es, definitivamente, el final de su infancia, y el final de los mejores años que hemos pasado juntos. Hacen falta muchos cojones para dejar la comodidad de tu casa, de tus amigos que todavía están de vacaciones, las comiditas de mamá y todo eso, para irte a un país extranjero, rodeado de nuevos compañeros y sobre todo de una lengua que no dominas, a dormir con desconocidos cada noche en un internado. Hace falta tener las cosas muy claras, mirar muy lejos en el futuro. Y está claro que, si hoy todavía puedo hacerme la ilusión de que le queda algo del niño que fue, cuando este curso termine ese niño ya habrá desaparecido, y tendré en casa a un tío más alto que yo, muy maduro, muy responsable, y con un bagaje de experiencias y una perpectiva de la vida que ya no será la que yo le di, sino la que él habrá adquirido.

Y ayer, en cada quilómetro que me iba alejando de ayer, iba despidiéndome de su infancia. Del niño que ha sido hasta ahora mi hijo. Y de lo mejor de mi vida.

Anoche me llamó, cuando llegué. Él había estado muy nervioso en la despedida, había tenido muchas ganas de ir pero cuando llegó el momento él también se dio cuenta de que era duro lo que se avecinaba. Yo, también. Me dijo que estaba bien. Yo le dije que estaba haciendo historia. Que hubo en la familia una persona que fue la primera en ir a la escuela, uno, no tan lejano, que fue el primero en tener su bachillerato, luego vinieron las licenciaturas, los doctorados… ahora era él el primero en estudiar un curso de bachillerato en el extranjero. Y que tenía que sentirse orgulloso de lo que estaba haciendo y de lo que estaba consiguiendo. Creo que nos quedamos más animados los dos.

Qué deprisa pasa la vida.

5 Comments:

Blogger ana said...

Vamos a veeeeeerrrrrrrrr...
Que lo tienes a una distancia prudencial.
Que lo vas a ver todos los fines de semana.
Que le puedes llamar cuando quieras (pero no lo hagas...déjaleeee)
Que va a madurar, pero al ritmo de todos, que no te montes una peli que no hay dios que haga madurar a estos cabestros, por muy hijos tuyos que sean, que no, que nooooo.

Que a tí lo que te jode es que estás mirando que te haces mayor, y lo que tienes que mirar es cualquier otra cosa!!!!

JODER, que llevas unos días que parece que estás ovulando!!!
Que esto es lo normallllllll.

Ahora el primer mes lo pasáis fatal y en Noviembre igual hasta va y te dice que prefiere quedarse de finde con sus amigos!!!

Y a encajar deportivamente, amiguito, y a aprovechar el tiempo que tienes de más.
Y a alegrarte, coño, que tienes un hijo estupendo, pero no tan melancólicamente, que no hace falta.
Alégrate con alegría. Ponte goooooordo de orgullo paterno y del propio, que lo tuyo habrás hecho para que el niño vaya bien encarrilao!
Un beso, tontorrón.

10:29 AM  
Anonymous Tu fiel lectora said...

No puedo decirte nada, me has conmovido hasta los huesos, hoy en manera diferente, pero muy, muy similar, he pasado casi lo mismo, podría creerte amigo -si te puedo decir así-, que has venido por la noche, has espiado mi vida, y le has escrito un pedacito a al blog, para que al leerla, yo sintiera mi cuerpo llorar...

No puedo decir más nada, pero no sabes cuánto te comprendo, y gracias por hacerme ver que no solamente yo vivo eso, o algo similar.

Un fuerte abrazo.

2:04 PM  
Blogger La donna è mobile said...

Voy a preparar té y nos sentamos a hablar de cuando eran pequeños, ¿vale? Yo te abrazo un ratito.

Pobre mío, :-)

3:41 PM  
Blogger GLAUKA said...

Ven acá anda, acércate y cuenta, cuenta ... te doy un rato para desahogar ... te haces mayor ya ya ya lo sé, pero eso es buena señal ... ¡estás vivo!
Y tu hijo deja de ser niño ya ya ya ... venga suelta la lagrimita ... es señal de que está vivo también, por cierto.
SI quieres otro niño, ya sabes lo que tienes que hacer. Pero crecerá también, o eso es lo deseable al menos.
Un cafelito?

3:29 PM  
Blogger Viuda de Tantamount said...

Detrás, estais muy cerca, y esa distancia no supone nada...

A la chica que me dío la preparación al parto, una chorrada de diseño que no sirvío para nada, le preguntaba cuando volveria a tener una vida normal, como la de antes de estar embarazada.

Y muy tajante, contesto que nunca¡¡

Me acuerdo de ella un monton de veces, sobretodo cuando noto el desgaste afectivo que supone querer a un hijo, la falta de certeza en que tienes una formula correcta, la inseguridad de no ver el resultado, los miedos...

Un beso.

2:42 AM  

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