Friday, September 29, 2006

Amores naturales

When Harry met Sally (Cuando Harry conoció a Sally) es una de las comedias románticas más populares de la historia del cine, y la escena del orgasmo fingido es una de las más imitadas en las noches de copas de todo el mundo. Pero la gente no la recuerda tanto por aquella tontería como por lo insólito y la originalidad de su trama dentro del género: el amor de Harry y Sally no era pasional, sino que iba asentándose poco a poco de una manera sosegada y lógica. Frente a los amores tormentosos y dificultosos del género romántico, el de Harry y Sally era un amor natural y tranquilo.

Muchas veces me he preguntado si, empeñándonos en encontrar ese amor pasional, nos estamos perdiendo algo más valioso por el camino.

Yo me he medio-enamorado de esa manera tranquila un par de veces. La primera vez fue de una compañera de trabajo. Sucedió sin querer. Un día te tomas un café, otro día otro, luego terminamos buscándonos todos los días para tomar café, yendo al despacho del uno, del otro, y hablando de todo. Te das cuenta de que lo mejor del día es el rato que pasas con ella. Y no pasamos de las conversaciones porque yo estaba casado, tenía hijos y ni se me pasaba por la imaginación engañar a mi ex. En realidad, no me di cuenta de lo que sentía por ella hasta que cambié de trabajo y supe cuánto la echaba de menos. Menos mal que cuando me separé yo ya vivía en otra ciudad y ella se había casado con otra persona, que si no…

La segunda vez ya estaba separado. Nos presentó un amigo común (lo típico de “mi mujer tiene una amiga que…”) y resultó que teníamos muchísimas cosas en común. Nos comprendíamos a la perfección, casi sin hablarnos. En nuestra primera cita, cenando con la otra parejita, ya nos dijimos eso de “parece que nos conozcamos de toda la vida.” Cuando llevábamos un mes de relación parecía que ya llevábamos veinte años casados. El sexo, lógicamente, era bueno, pero sin pasión. A los tres meses la dejé. Yo venía de una relación muy tormentosa, muy pasional y, no es que echara de menos a la otra persona (que me tenía muy dolido todavía) pero sí tenía dentro ese gusanillo de la pasión, esa ansia por el arrebato, por el frenesí, incluso por el padecimiento, esa lujuria que tiene el hacer el amor con dolor, con rabia, con furia… y pensaba que “el amor” era eso, y no la naturalidad con la que me encontraba a gusto con mi amiga. Me pareció que no estaba lo suficientemente enamorado de ella, que no estaba siendo honesto, se lo dije (qué mala es la honestidad en exceso) y la dejé. Con los años me arrepentí y me di cuenta de mi error pero ella, lógicamente, me mandó a hacer puñetas.

No me cabe duda de que las relaciones más pasionales de mi vida me han dado los mayores momentos de éxtasis, pero también me han dejado las mayores cicatrices. Y de las otras relaciones, puedo decir que, una vez que han pasado los años, son de las que mejor recuerdo guardo. Las pasionales estuvieron bien, pero nunca volvería a ellas. Una vez terminadas y superado el dolor, se agotan en sí mismas. Las otras... siempre volvería a ellas. Aunque no fueron tan intensas, siempre están ahí.

Afortunadamente, creo que será difícil que vuelva a enamorarme “pasionalmente” en lo que me queda de vida. La madurez te da estas cosas. Al fin y al cabo, el “enamoramiento”, esa idolatría de otra persona hasta el punto de considerar que su vida es más importante que la tuya es pecado de adolescencia, en el que se puede caer brevemente como locura de madurez, pero es una actitud que, si es persisente, revela falta de personalidad. Está bien dejarse llevar un ratito, o un par de días, o un par de semanas, pero el resto del tiempo mejor ser uno mismo.

El paso de los años no sólo tiene desventajas.

Tuesday, September 26, 2006

DiMunMuCuPlaTo 2006

Hoy se ha celebrado el Día Mundial de las Mujeres con el Culo como una Plaza de Toros (el popularmente conocido como “DiMunMuCuPlaTo”). Con tan fausto motivo se han echado a la calle mujeres de toda clase y condición nalguera para exhibir ante el respetable sus volúmenes.

Se ha visto de todo. En principio se trataba de celebrar el sencillo y común bullas ancho y plano, resultante de tener las caderas anchas, haber parido un par de hijos y pasar muchas horas sentada, vamos, lo que se dice el típico “pandero” de toda la vida. Pero ya se sabe que, en cuestión de culos, todavía no se ha dicho la última palabra. Se ha visto de todo: culazos gordos y grávidos como sacos de patatas, incluso como dos sacos de patatas, embutidos en jeans elásticos, culos tristes y caídos, pompis monjiles, que sabes que pasan hambre y frío, pero también culos bravucones, culos-portaviones elevados y planos por arriba como para poner una bandeja y sentarte a comer, y qué decir de los culos de gimnasio, culos-bomba recios y fuertotes como Agustina de Aragón a punto de disparar el cañón, y de los culos jóvenes que todavía no han sido madres, que están ahí como queriendo hacerse mayores pero sin atreverse, y los culos de vieja, de “déme una limosnita por favor”, y los culos rectangulares de solterona y vírgen… tantos y tantos culos. Por último también están, claro, los culos perfectos, los aburridos, los de belleza marmórea, siempre los primeros de la clase, y siempre soñando con ser, aunque sólo fuera un ratito, un bullas guarrindón y pendenciero…

Se han visto e intuido ataviados con toda clase de modelos. Atrás quedaron las elegantes faldas de nuestras madres que hacían que cualquier culo resultara por lo menos insinuantemente prometedor, faldas lo suficientemente cortas como para despertar el interés, pero lo suficientemente amplias y largas como para disimular todo lo sobrante. Se ha visto mucho traje-pantalón sin ajustar, paradigma de buen gusto, pero desgraciadamente ha predominado el pantalón-wonderbra, que sujeta y eleva y hace que todo parezca una talla más grande, en distintos modelos, y siempre, siempre, marcando bragas. Las más reivindicativas del ““DiMunMuCuPlaTo” optan tradicionalmente en tal día como hoy por la combinación pantalón blanco-braga negra, en sus dos variantes: braga alta y calada modelo “arribaspaña” y las modernas y filosóficas “bragas-tanga”, que tanto llevan a la reflexión: primero uno se pregunta para qué, luego por qué y al final uno termina preguntándose por dónde.

La celebración de este “día del orgullo” ha provocado toda clase de pronunciamientos entre nuestros políticos. Zapatero ha propuesto al PP un gran pacto de estado por las libertades que incluya a toda clase de posaderas, y desde el PP Rajoy le ha acusado de romper el pacto constitucional que existía sobre el tema. En el País Vasco Ibarretxe, en un acto en el “Bullastegui-etxea” (“Casa del Culo Vasco”), ha elogiado la nobleza y generosidad del culo vasco y ha hecho referencia a la larga tradición de bullerris vascas de la sociedad tradicional, frente a los modelos de culos (haciendo un gesto de asco cada vez que pronunciaba el español “culo”) impuestos desde los gobiernos centrales. “Nos están llenando de culos, digo bien, de cu-los, y esos culos no los queremos”, ha llegado a declarar. Por su parte Maragall, en Cataluña, ha declarado que el “el culo catalán será lo que quieran los ciudadanos de Cataluña” y ha manifestado que el estatuto ha supuesto un avance en este sentido, pero que queda mucho camino por recorrer “hasta que tengamos un culo catalán, como corresponde al de una nación libre y soberana en el concierto de Europa”. Carod ha hecho unas alusiones muy groseras y cobardes, porque ni siquiera se ha atrevido a nombrarlas directamente, al tamaño de los culos de las inmigrantes centroamericanas e africanas, “que no son, ni pueden ser, culos de Cataluña”. A estas declaraciones les ha contestado Gaspar Llamazares, en nombre de Izquierda Unida, manifestando que “la sociedad española debe avanzar hacia la integración de todos los culos y culas en un marco de convivencia y de interculturalidad.”

En fin. Un día más en la vida de España.

A mí todas estas celebraciones en principio no me parecen mal, pero me dejan un cierto sentimiento de tedio y de desgana, como que no le veo yo la utilidad final ni me parece que merezca tanto trabajo la cosa. Al final me quedo con la opinión que me ha dado un abuelete de la calle, mientras mirábamos los dos un “culo-bomba” que pasaba a nuestro lado:

“No, si para terminar con la especulación inmobiliaria y que baje el precio de los pisos no tienen ni tiempo ni ideas, pero para celebrar chorradicas…”

Pues eso.

Sunday, September 24, 2006

Corazón tan blanco

"Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado.

Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica.

La crítica es el cáncer del corazón"

Teresa de Calcuta, "Orar", Barcelona: Planeta, 1997. Página 110.

Thursday, September 21, 2006

Amores idealistas

Yo sé que a la mayoría de la gente le gustaría que les quisieran “por ellos mismos”, por ser como son. A mí eso me parece un exceso de vanidad y de orgullo mal disimulado. ¿Realmente, se creen que son tan sublimes que despiertan amor a su alrededor, que alguien ha de quererles “solo por ser ellos mismos”? Pues vaya subidón de petulancia y de engreimiento.

Yo, sin embargo, me conformaría con que me quisieran por cosas más elementales. Por mi cochazo, por ejemplo. O por mi dinero. Por mi físico, como el del “clunis” pero diez años más joven. O por mi inteligencia, mi cultura. Mi importante trabajo, mi posición social … tantas cosas. Yo estoy seguro de que sería capaz de hacer muy, muy feliz, a cualquier mujer que me quisiera y que valorara todo eso…

… si yo lo tuviera, claro. Pero no lo tengo. ¡Y menos mal! ¡Qué alivio! Así me explico que no me quiera ninguna mujer, excepto mi hija y mi madre.

Y mi auto-estima queda intacta. ¡Cuánta vanidad hay en el mundo, cuánta vanidad… que te quieran por lo que eres! ¡Ja!

Tuesday, September 19, 2006

Revisión (II)

Revisión (II)

Ahora es el turno de las lecciones que sí me han aprovechado:

“La familia es lo primero”. De mi padre. Es la segunda lección más importante de mi vida.

“Hay que dormir la siesta”. De mi tía. Qué bendición. Qué mejor consejo de puede dar en la vida. Los días que no puedo dormir la siesta tienen la tarde perdida. Qué tardes gloriosas ésas en las que las mañanas parece que sucedieron ayer …

“Ande o no ande, coche grande”. De mi padre. El “milquinientos” y el “citroën cx” dejaron su huella. Un coche grande compensa muchos complejos de tamaño. De verdad.

“Al que madruga, Dios le ayuda”. También de mi padre. Amén.

“El saber no ocupa lugar”. Adivinad de quién. La incluyo en esta lista con reservas. Ciertamente, si hubiera estudiado menos, si hubiera aprendido menos, me hubiera ido mejor en todos los aspectos de mi vida, incluso en el profesional. Y hubiera sido más feliz. Pero el caso es que sigo estudiando, y sigo aprendiendo. Será por vicio. Y también así soy feliz ...

“O jodemos todos, o la puta al río”. Principo básico del derecho aragonés que regía todas las actividades grupales de mi infancia rural. Marx se pasó media vida en la British Library para llegar a la misma conclusión. Gilipollas (o, como hubiera dicho en el pueblo, “¡flor de ababol!”). Tanto estudio para tan poco. Más le hubiera valido tomarse una pinta con los currantes ingleses en cualquier taberna …

“Que sea para reírnos”. De un amigo del instituto que siempre estaba inspirado. Éste sí es uno de los principios fundamentales de mi vida. Cuántas veces lo pienso y lo pongo en práctica. Con lo amarga que puede ser la vida ella solita, ¿por qué amargársela más? Hagamos lo que hagamos, digamos lo que digamos… que sea para reírnos.

“Todos los políticos son unos hijosdeputa”. De nuevo del pater familias. Ojalá la hubiera recordado más a menudo. La política es como la prostitución, es una actividad que quizás cumple una función social, pero que es siempre moralmente reprobable, porque es un atentado contra la dignidad de quien la ejerce, aunque lo haga voluntariamente. Y una persona que ejerce la política como profesión es, de la cabeza a los pies, un completo hijodeputa.

“Lo que no puedas hacer tú mismo …” Sí, me cuesta delegar. Y también me cuesta no encargarme y sentirme responsable de arreglar el mundo a mi alrededor. Y siempre quiero solucionarme yo solo los problemas, sin pedir ayuda. Por eso, entre otras razones, no tengo ningún problema en masturbarme. Sí me costaría más echar un polvo cinegético, o de conveniencia. Sería incapaz de levantarme de la cama y de largarme.

“No te fíes nunca de un hombre que no fume, no beba, no se cague en Dios y no le pierdan las mujeres”. De un abuelete del pueblo. Me lo tomo en el sentido figurado. Creo que los vicios son necesarios y las personas que los lucen con orgullo, admirables y de toda confianza. Y aquellos que parece que no tienen vicios me parecen sospechosos de lo peor. Recordemos el evangelio, las bodas de Canaan, se quedaron sin vino y ¿qué hizo Jesús? ¿les llamó borrachos? No. Les llenó de vino. Y menos mal que entonces no se fumaba, que si no…

“Octubre es el mes de la revolución en el Corte Inglés” De un compañero de la universidad, que era pobre y no podía vestirse de “progre”. Aplicable no sólo a la ropa “progre”, sino a todo su estilo de vida. Y a buena parte de la sociedad. Cualquier valor, no sólo los de la izquierda, está en venta y se puede comprar y exhibir. Qué democrático, cualquiera puede ser progre, intelectual y hasta solidario, basta con hacer una donación o con comprarse unas gafas rectangulares de pasta. Guay.


Y, como en el “post” anterior, podría seguir pero, para no alargar esto demasiado, termino con la mejor lección que me han dado en la vida, la más importante, la que no admite comentarios ni matices y la única que, de renunciar o dudar de ella, haría que mi vida se volviera un caos:

“Haz bien y no mires a quién”

Sunday, September 17, 2006

Revisión (I)

Aprovechando el paso del umbral de los cuarenta, creo que es conveniente pasar examen a esas pequeñas lecciones que uno aprendió de pequeño y que, casi sin querer y de manera inconsciente, van condicionando cada pequeña y gran decisión de la vida. Estás meditando cualquier decisión que tienes que tomar, atravesando cualquier circunstancia de la vida y, de repente y sin querer, ¡zas! te viene a la mente una voz del pasado que te recuerda una vieja lección que aprendiste. ¡Y cuánto cuesta librarse de esas cantinelas, qué dependencia emocional te crean! Cuarenta añitos, ya es hora de que me plantee que esas cosas que pienso automáticamente puede que ya no tengan la validez ni la utilidad que me enseñaron y que les plante cara. Empezaré hoy por las que, decididamente, han resultado ser falsas o ya no me sirven:

-“El trabajo dignifica y agrada a Dios”. Ésta era de un cura del colegio. Ya la contesté en otro “post”. El trabajo no dignifica: embrutece. Y, en cuanto a lo de que agrada a Dios, que me digan a mí donde dice en los evangelios que Jesús pegó un palo al agua en su vida. A Dios lo que le agrada es que seamos felices.

- “Aquí no aprueba ni Dios: Cristo, cuatro con cinco.” Esta gracia la repetía a menudo un profesor del instituto. No sabía a quién le estaba hablando (ni las vueltas que iba a dar la vida, para mí y para él…)

-“Cuando acabe usted de la faena, tire usted de la cadena”. Ésta es de mi padre. Bien, yo creo que, viviendo solo y en la situación de sequía en la que estamos, esta regla no es siempre aplicable. (Mi padre tenía un sentido del humor muy escatológico que yo he heredado. Cada vez que iba a ese sitio se iba meneando el culo y cantando un charlestón sobre un estreñido cuyo estribillo rezaba “yo quiero ver chi-cagooo”) (N.B.: lo acabo de buscar en la red, está registrado en un disco de 1931 en la Biblioteca Nacional. El disco tuvo que ser de mi abuelo, de los que perdió cuando perdió la guerra. Mataría por volver a escuchar ese charlestón … y a mi padre cantándola…).

- “Al final, la justicia siempre triunfa”. También de mi padre. Mentira. Triunfa el poder, triunfa el dinero, algunas veces la inteligencia, la vida también triunfa a veces. Finalmente, siempre triunfa la muerte.

- “Tanto leer no puede ser bueno”. Ésta es de mi madre. Tengo mis dudas, en parte creo que mi madre tenía razón, pero el hecho es que sigo leyendo, será por vicio, así que voy a ponerla en la lista de las falsas. Con mil dudas.

- “Ante la duda, la más tetuda”. Ésta la aprendí en el pueblo aragonés donde pasé lo mejor de mi infancia. Bien, es cierto que la mujer que más me ha estropeado la vida, mi ex, era más bien sin-tética, y también es cierto que algunas de las mejores mujeres que han pasado por mi vida tendrán en su vejez problemas de espalda. Pero vale, es cierto que lo de las tetas no deja de ser algo morboso, pero cuando las tienes en la mano, en la cama como fuera de ella, me doy cuenta de que lo único que tiene valor es la inteligencia y la bondad.

- Y, hablando del tema, “En asuntos de tetas, no te metas”. De adolescente, una novieta que tenía se pilló un rebote impresionante conmigo porque, estando metiéndole mano, se me ocurrió jugar a “matar marcianos” con su peras, una se la movía como se mueve el cursor por la pantalla y con el pezón de la otra disparaba. Ella estaba como una moto y me oye a mí que en vez de jadear como ella estoy imitando el sonido de los disparos. Qué poco sentido del humor. Bueno, quizás ella no jadeaba tanto, quizás se cabreó también por eso. En cualquier caso, insisto, qué poco sentido del humor. En asuntos de tetas, hay que meterse. Lúdicamente.

- “Aquí, el que no tiene padrinos no se bautiza. Hay que tener amigos”. Esto me lo dijeron en el trabajo en el que estoy. Falso. Es importante tener amigos y “padrinos” en la vida, pero más importante es no tener enemigos, porque los amigos pueden fallar, pero los enemigos no, siempre están ahí, esperándote…

Podría seguir un rato largo pero, para no alargar la lista demasiado y no aburrir, voy a terminar con la lección que sin duda he aprovechado menos en mi vida:

- “masturbarse es malo”. A mí ya no me decían aquello de que te quedabas calvo y subnormal, lo mío fue el catolicismo post-conciliar y tardo-franquista y me decían que era un acto de inmadurez, de egoísmo infantil, de insociabilidad… claro, que no daban ninguna alternativa. Señoras y señores, ladies and gentlemen, en ausencia de pareja, yo me la casco. Por una pura necesidad física, mental y emocional. Y no tengo ninguna vergüenza ni sentimiento de culpa. Lo que sería definitivamente malo para mi salud mental y física sería no hacerlo. Hasta el mismo Dalai Lama lo recomienda. No se puede llevar una vida normal con todo ese semen pujando por salir. O sea.

P.D.: en el próximo “post”, las lecciones que sí me han aprovechado.

Friday, September 15, 2006

Verdades y mentiras

Mentir o decir la verdad no es en sí mismo ni bueno ni malo.

Hitler nunca mintió a nadie. Siempre dijo "su verdad". Ni siquiera trató de engañar, con lo fácil que le hubiera sido, y más con tanta gente que no quería escucharle o no quería creer lo que escuchaba. No engañó.

Nadie hay más sincero que un fanático de cualquier clase. Siempre se sienten en posesión de la verdad y la pregonan a los cuatro vientos. Nunca mienten.

Los padres, a veces, nos vemos obligados a “endulzar” las verdades más crudas a nuestros hijos más pequeños. Quizás porque tenemos esperanza en ellos, quizás porque pensamos que algún día ellos podrán cambiar de signo esas verdades tan crudas que queremos ocultarles, y no queremos enterrar nuestros sueños y sus posibilidades bajo las toneladas de escombros de nuestra cruda realidad.

Y es que quien confunde “la verdad” con “lo bueno” y “la mentira” con “lo malo” está equiparando implícitamente “la verdad”, esto es, “lo real”, con “lo bueno”, y “la mentira”, “lo que no existe”, con “lo malo”. Y por ese camino llegamos rápidamente al resignado “esto es lo que hay” y al “quítate esos pájaros de la cabeza”.

Hijo mío, no creas nunca a nadie que te diga que te va a decir “la verdad”.

Tú puedes cambiar el mundo.

P.D.: ¿alguien se imagina cómo sería la vida si en todo momento, en cada situación, fuéramos absolutamente sinceros?

Tuesday, September 12, 2006

Antiguas creencias

Mi hijo, como todos los adolescentes, es muy aficionado a esa clase de publicaciones periódicas (“muy interesante”, “national geographic”, etc.) que hace de la cultura y de la humanidad en general un hecho misterioso e irracional. Son revistas que se reclaman “científicas”, y con ello quieren decir que valoran la racionalidad sobre cualquier otra clase de explicación de “lo humano”. Error, craso error.

Y viene mi hijo y me pregunta por qué los egipcios construyeron y abandonaron las pirámides, por qué los incas abandonaron “Machu Pichu”, por qué se dejó que los monumentos de Roma decayeran… por qué gentes que eran realmente muy pobres dedicaron vidas y generaciones enteras a construir obras que no servían para nada y que luego dejaron perder. La respuesta es sabida: por motivos religiosos. Y sabida es la sonrisa que eso va a provocar en mi hijo y en los lectores de esas revistas: absurdo, ilógico, irracional, ¡qué gente tan tonta era aquella y cuánto hemos avanzado desde entonces!

España es, ahora mismo, el país con más viviendas deshabitadas de Europa, y además el país donde más ciudadanos tienen una segunda vivienda, y el país donde más “segundas viviendas” están deshabitadas (compradas para especular). Tres “records” espectaculares. Y se sigue construyendo a buen ritmo en todo el país, y los precios no dejan de subir.

¿Qué pasará dentro de cien, o doscientos años? ¿Cómo será España? En las ciudades, barrios enteros de casas unifamiliares, que ahora son nuevecitos, estarán abandonados, en ruinas (como ahora lo están los centros históricos de muchas ciudades donde hace sólo cincuenta años vivían los ricos). En la costa, lugares de vacaciones como Benidorm o similares parecerán Beirut, edificios abandonados y tomados por “tribus urbanas” o por inmigrantes ilegales, sin playa (el mar habrá subido), sin agua potable (cambio climático), sin luz eléctrica… en la montaña, urbanizaciones enteras de chalecitos y “segundas viviendas” parecerán pueblos fantasmas (de hecho ya lo parecen hoy, porque no se ocupan ni en invierno, están compradas para especular) porque sus dueños, que no las pudieron vender, las habrán abandonado hace tiempo, como hay tantas casas hoy abandonadas en los pueblos que no son turísticos…

Y alguno de mis descendientes se preguntará entonces por qué en el siglo XX se dedicó tanto esfuerzo y todas las ganancias de una vida a edificar esos monstruos urbanísticos en las costas, en los suburbios y en las montañas, esos edificios que usaban poco o nada, esos edificios que, en términos racionales de coste y uso, no valían ni de lejos el esfuerzo que habían costado, y alguien le responderá que por motivos religiosos, como siempre se ha hecho. Y que ya no era el Dios Ra, ni el Dios Sol, ni las deidades romanas… pero los humanos del siglo XX eran tan religiosos como lo habían sido sus antepasados, sólo que con un dios distinto:

“Los humanos del siglo XX creían en el dinero. Creían en la opulencia, en el lujo, en tener una segunda e incluso una tercera vivienda para ocuparlas sólo una semana al año, aunque se pasaran el resto del año currando como esclavos para pagarlas. Creían que sus inversiones les harían ricos y que el dinero les haría felices, de la misma manera que sus antepasados creyeron que tener contentos a Ra, al Dios Sol o a Júpiter les haría felices. Y, cuando dejaron de creer en el Dios Dinero, cuando los beneficios de su creencia no fueron suficientes o cuando abandonaron la creencia de que más dinero les daría más felicidad, abandonaron sus templos, como antaño hicieran sus antepasados.”

P.D.: ojalá esas revistas tan “interesantes”, en vez de deslumbrar a los jóvenes con lo espectacular e “irracional” de nuestro pasado, les ayudaran a entender, a su vez, nuestro presente.

Sunday, September 10, 2006

Pásalo

"Lo que habéis recibido gratuitamente, dadlo gratuitamente"
(Mateo 10, 8)

Friday, September 08, 2006

Aclaraciones impertinentes

Cómo sois, cómo sois.... Siempre se tiende a ponerse en el peor de los casos. Parece que a la gente le gusta más compadecerse del sufrimiento ajeno que echarse unas risas. El sufrimiento ajeno siempre sube el ánimo, eso es cierto. A ver, aclarando, que tengo prisa:
- el "post" anterior pretende ser humorístico. Irónico. Ya veo que mi sentido del humor tiene que ser un poco rarito.
- No lo escribí pensando en mí en concreto, sino en toda la "blogosfera" en general. Y en mí también, pero en clave irónica, no auto-flagelante.
- Ni siquiera lo escribí estos días. Lo escribí a finales de julio. Cuando estoy inspirado escribo varios "posts" en un mismo día y los guardo para semanas como ésta en la que tengo mucho trabajo, y así mantengo vivo el "blog".

¿Nos echamos unas risas, por favor? Venga, un esfuerzo...

Thursday, September 07, 2006

Tortura

El torturador miró fijamente a los ojos al “bloguero”, que se encontraba atado de pies y manos a una plancha metálica.

- “¿Vas a contarlo todo?”

El “bloguero” le miró con los ojos inyectados en sangre y gritó:

- “¡Sí! ¡Sí! ¡Voy a contarlo todo!”

El torturador alargó la mano hacia la palanca de paso de corriente, miró de nuevo al “bloguero” y preguntó:

- “¿Todo?”

El “bloguero” le respondió, enloquecido:

- “¡Sí! ¡Todo!”

El torturador empuñó la palanca, lanzó una mirada furiosa al “bloguero” y preguntó:

- “Por última vez: ¿vas a contarlo todo?”

El “bloguero” rompió a llorar y gritó:

- “¡No! ¡No! ¡Me rindo, no! ¡Sólo contaré aquello que sea relevante para el propósito general del “blog” y que crea que puede interesar a mis lectores, no contaré cualquier chorrada que pase en mi vida, y además lo haré sin disgresiones y en un estilo sencillo y directo, sin dejar demasiado lugar a las ambigüedades y a las interpretaciones pero, eso sí, sin renunciar a la belleza en la expresión!”

El torturador le dirigió una mirada dura e incisiva. Retirando su mano de la palanca, exclamó:

- “¡Está bien, desatadle! Esperemos que esta vez haya aprendido bien la lección …”

Tuesday, September 05, 2006

Un largo adiós

Ayer por la noche volví de dejar a mi hijo en el internado. Me costó varias horas dormirme. Me encontraba mal, deprimido, además de cansado.

Durante todo el viaje de vuelta no pude dejar de pensar en él. No es la primera vez que sale de casa, ni mucho menos, pero ésta es distinta. Otras veces salía para pasarlo bien, un campamento, unas vacaciones … esta vez sale para pasarlo mal. Sale para luchar, sale para superarse, sale para sufrir, sale para madurar, sale para volver siendo otra persona. Y, aunque sin duda esto va a ser muy bueno para él, hay algo en mi instinto protector de padre que se rebela, al dejarlo así, y que me hace preguntarme todo el tiempo si estoy haciendo bien. Y que duele.

Pero también duele que esto es, definitivamente, el final de su infancia, y el final de los mejores años que hemos pasado juntos. Hacen falta muchos cojones para dejar la comodidad de tu casa, de tus amigos que todavía están de vacaciones, las comiditas de mamá y todo eso, para irte a un país extranjero, rodeado de nuevos compañeros y sobre todo de una lengua que no dominas, a dormir con desconocidos cada noche en un internado. Hace falta tener las cosas muy claras, mirar muy lejos en el futuro. Y está claro que, si hoy todavía puedo hacerme la ilusión de que le queda algo del niño que fue, cuando este curso termine ese niño ya habrá desaparecido, y tendré en casa a un tío más alto que yo, muy maduro, muy responsable, y con un bagaje de experiencias y una perpectiva de la vida que ya no será la que yo le di, sino la que él habrá adquirido.

Y ayer, en cada quilómetro que me iba alejando de ayer, iba despidiéndome de su infancia. Del niño que ha sido hasta ahora mi hijo. Y de lo mejor de mi vida.

Anoche me llamó, cuando llegué. Él había estado muy nervioso en la despedida, había tenido muchas ganas de ir pero cuando llegó el momento él también se dio cuenta de que era duro lo que se avecinaba. Yo, también. Me dijo que estaba bien. Yo le dije que estaba haciendo historia. Que hubo en la familia una persona que fue la primera en ir a la escuela, uno, no tan lejano, que fue el primero en tener su bachillerato, luego vinieron las licenciaturas, los doctorados… ahora era él el primero en estudiar un curso de bachillerato en el extranjero. Y que tenía que sentirse orgulloso de lo que estaba haciendo y de lo que estaba consiguiendo. Creo que nos quedamos más animados los dos.

Qué deprisa pasa la vida.

Sunday, September 03, 2006

Televisión

Mira que veo poco la televisión … sólo cuando estoy de visita en casa de mis hijos. Intento mantenerme apartado de ella porque la tentación es fuerte y sé muy bien que la estupidez se contagia, la inteligencia no. Pero el otro día caí en la tentación y estuve un rato viendo “La isla de los negratas”.

En la primera fase del concurso, “La isla de los negratas: supervivientes” se trata de meter a cientos de millones de morenos en una isla (un continente, más bien, si no no caben) y someterlos a toda clase de tribulaciones: hambrunas, sequías, pandemias, dictaduras atroces, invasiones de potencias extranjeras, violaciones masivas … ellos, por su parte, tienen que sobrevivir a todo eso y, si lo consiguen, pueden caminar miles de quilómetros hasta llegar a la costa y allí participar en la segunda fase del concurso: “la isla de los negratas- la huída”, en la que se tienen que meter en unas embarcaciones muy precarias y hacerse a la mar para intentar llegar a Canarias. Una vez allí, los supervivientes ya consiguen premio: una estancia de tiempo indefinido en un campo de refugiados. Y también, una vez allí, el público decide y vota si los concursantes van a seguir jugando o no, si tienen que volver a concursar, esta vez en “La isla de los negratas- el regreso” y clasificarse de nuevo, si pasan a “Perdidos en el desierto” y de allí, si ganan, van a “la isla de los negratas – el regreso”, o si pasan a la tercera y última fase del concurso, “Escapa como puedas”, en la que los concursantes son trasladados a la península y, abandonados allí sin papeles, se dedican a escapar de las autoridades mientras sobreviven con trabajos miserables.

Yo estuve viendo uno de los resúmenes del concurso que echan en cada telediario. La gente opinaba y votaba sobre los concursantes y si debían pasar a la tercera fase o si debían volver a clasificarse en “Perdidos en el desierto” o en “La isla de los negratas – el regreso”. La verdad es que no entendí mucho el asunto, no vi claro en qué criterios se basaban para decidir quién se clasificaba y para qué parte del concurso. Más bien parecía como esas votaciones de “Gran Hermano”, en las que el público siempre salva al concursante más impresentable, porque es el que más espectáculo da en el programa. Pues aquí lo mismo: parecía que la gente votaba, más que por los méritos de los concursantes, por su interés en que el concurso siga emitiéndose en la programación de “prime-time” o porque dejen de echar resúmenes en los telediarios y pasen el concurso a otros horarios, a la segunda cadena y cosas así. Pase lo que pase, el concurso seguirá, porque se ve que hay muchos candidatos a concursantes y que están muy motivados.

En resumen: a mí me pareció aburrido. Una idea de programa televisivo muy vieja ya, en un nuevo formato, pero que no añade nada al principio general del concurso. Los debates y las discusiones del público también son los de siempre, bastante superficiales (al fin y al cabo, es un programa destinado al gran público) y sin entrar al fondo de la cuestión.

La televisión … es una enorme pérdida de tiempo. Entontece, de verdad que entontece. Te quedas viendo cualquier chorrada, se te duermen las neuronas, y se pasa el tiempo sin sentir. Mejor apagar, mejor hacer cualquier otra cosa ... aunque sea no hacer nada y quedarse pensando.