Tuesday, July 11, 2006

Personajes en busca de un autor (III): la mujer fatal

Por paradójico que parezca, este personaje tiene muchísimo en común con Afrodita (ver los “posts” anteriores). La mujer fatal es, en su origen, una niña afrodita: es muy sensual, también muy sensible, muy creativa, extrovertida, da mucha importancia a todo lo relacionado con el mundo sensorial en detrimento de lo intelectual, a las fragancias, los sabores, las texturas, etc. Vive en un mundo de sensación, belleza, creación y armonía. Pero su evolución de niña a mujer afrodita se ve terriblemente abortada: la sensualidad y la sexualidad de Afrodita se ven ridiculizadas y maltratadas por parte de un padre demasiado machista o de un entorno de hombres agresivos, crece en un ambiente de violencia psíquica hacia todo lo que implica su sensualidad y su creatividad o, más probable todavía, sufre abusos sexuales, bien en su niñez, bien en su adolescencia. La mujer fatal es una afrodita que ha sido abusada y castigada por su condición de mujer sensual por la sociedad patriarcal en la que vivimos, una afrodita que no puede ocultar su amargura por no poder recuperar a la niña que fue y por el daño recibido, y que vive por y para la venganza. De los hombres. De todos los hombres.

Como persona herida que es, no confía en nada ni en nadie, sólo en sí misma. Piensa que los hombres le deben algo, y toda su vida consiste en cobrarse esa deuda. Su cuerpo es su mejor arma. Con su sensualidad de Afrodita consigue atraer a los hombres hacia ella, para luego conseguir de ellos todo lo que puedan darle (dinero, poder, etc.), recurriendo a menudo al chantaje emocional y físico para, una vez arruinado su amante, deshacerse de él sin compasión y conseguir uno nuevo. No le interesa el amor, ni el sexo: sólo le interesa el dinero, el poder sobre los hombres y el placer del castigo que impone a sus amantes una vez que éstos ya no tienen nada más que ofrecer.

Por otro lado, a pesar de su apariencia de mujer poderosa, no puede evitar que las heridas que lleva en su interior hagan de ella una mujer insegura de sí misma, una mujer que necesita ser siempre el centro de atención, muy dependiente emocionalmente de su apariencia física y del éxito en sus conquistas. Además, en contraste con su sensualidad de Afrodita, es una mujer no sólo emocionalmente fría sino también sexualmente frígida, como consecuencia de los abusos sufridos en su niñez o en su adolescencia, lo que no hace sino añadir más amargura a su vida.

La mujer fatal es un personaje muy querido por buena parte del público femenino, ya que es fácil comprenderla e identificarse con ella cuando se ha sufrido algún desencanto emocional, y más todavía porque la mujer fatal ama a sus hermanas de género tanto como odia a los hombres. No es una roba-maridos, no es una ladrona de hombres: la mujer fatal nunca entrará en conflicto con otra mujer por un hombre, ya que ella es demasiado orgullosa e insegura para arriesgarse a salir perdiendo: intentará ganarse a la otra mujer para su causa y que sea la otra la que castigue al hombre en cuestión. Con sus congéneres suele adoptar el papel de la madre o de la hermana mayor que da consejos sobre cómo son “realmente” los hombres y cómo hay que tratarlos. Obviamente, siempre para ganarse al resto de las mujeres para su bando en su guerra de venganza contra los hombres. Cuando se ha sido herida por un hombre, no hay mejor amiga ni cómplice que la mujer fatal.

Los ejemplos de mujeres fatales sobran en la “novela negra” y sobre todo en el “cine negro”, en los papeles que inmortalizaron Barbara Stanwyck (“Double Indemnity”), Rita Hayworth (“Gilda” y, por cierto, no se pronuncia como en español), Lauren Bacall, (“The Big Sep) etc. En el cine contemporáneo el paradigma de la “mujer fatal” ha quedado establecido por Sharon Stone en “Basic Instinct”.

En la cultura española el machismo reinante hace que este personaje sea prácticamente impensable. Es como si se diera por sentado que la “violación de Afrodita”, que es el origen de la mujer fatal, fuera algo natural, inevitable y que no mereciera castigo. En el cine lo más parecido que se puede encontrar es el personaje interpretado por Victoria Abril en la película “Amantes”, de Vicente Aranda. Y existe una versión hispana y popular del personaje, del que la protagonista de “Amantes” tampoco se aleja del todo, pero que presenta una diferencia importante con la mujer fatal de la novela negra: es la “mala mujer” de las telenovelas, la guapa malísima que se acuesta con todos los hombres que se le ponen a tiro. Pero esta “mala mujer” sí que es una ladrona de maridos, no ayuda al resto de las mujeres sino que las humilla en cuanto puede y además siempre termina sufriendo de amor por algún hombre y siendo abandonada y castigada, con lo cual el dominio del hombre hispánico sobre la mujer queda siempre finalmente salvaguardado (para ser precisos, las “femme fatale” de la novela negra también son castigadas al final por el patriarcado, mueren a tiros por sus crímenes pero, a diferencia de las hispanas, no son sometidas emocionalmente ni se rinden finalmente ante un hombre)

¿Llegará el día en el que, en la cultura hispánica, veamos a una auténcia mujer fatal en la pantalla?

4 Comments:

Blogger Viuda de Tantamount said...

Cuando leo tus personajes en busca de autor, intento encontrar un paralelismo entre ellas y ellos...Y no lo veo.

Creo que somos reflejo de una sociedad que reconoce en hombres y mujeres valores y aptitudes distintas...

Y no acaba de gustarme...

En algún sitio, tienen que estar los hombres fatales, las versiones masculinas de Lolita, los hombres culture club...

4:45 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

Pues no, no están.

Y, si están, no quedan reflejados en los medios de la cultura popular (cine, tv, etc.)

El cine y la tv son puramente comerciales, necesariamente son así porque cuesta mucha tela hacer una película, y tienen que asegurarse de que la inversión va a ser rentable. Por eso se usan siempre personajes arquetípicos, reconocibles por la mayoría del público, para asegurarse de que la historia es más o menos comprensible y de que habrá una "masa crítica" de público que aprobará la película. Lo contrario sería hacer cine de autor, de arte y ensayo, etc, que no suele ser rentable.

Y aquí se produce un efecto "boomerang": la pantalla imita lo más "arquetípico" de nuestra sociedad, y la sociedad imita lo que ve en la pantalla... con lo cual no terminamos de salir nunca de los roles masculinos y femeninos tradicionales.

12:27 AM  
Blogger Viuda de Tantamount said...

...Pero...Debieran estar.

Poco a poco, se distancian de la realidad...las mujeres son cada vez menos fatales y los hombres, menos tradicionales....

Si no se acortan esas distancias, el cine dejará de ser reflejo de lo real....Veremos ciencia ficción-social...

1:50 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

El cine y la literatura (la cultura en general) nunca son reflejo de la realidad. Son un producto de consumo. No reflejan la realidad porque nadie paga por ver la realidad, la realidad es gratis. En mayor o menor medida los consumidores de productos culturales pagan por una ilusión, en mucha mayor medida en el cine que en la pintura, porque el cine es mucho más comercial, pero bien, ése sería otro tema...

¿Ciencia-ficción social? Eso ya pasa. Porque la gente quiere ver un sueño, una aspiración, no la cochina realidad. Yo hace años que no veo tele pero, ¿se acuerda alguien de aquella serie del milikito en la que él era un médico de la seguridad social y de su sueldo vivía una enorme familia, tenía un adosado y una chacha andaluza?Aquella serie pasaba por "querer reflejar" la realidad de una familia de "clase media-media" española, y era pura ciencia-ficción social...

2:25 AM  

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