Monday, July 10, 2006

Paternidad responsable

Muchas gracias por todos los comentarios recibidos en el "post" anterior. Como la respuesta a todos es larga, la "cuelgo" aquí:

Cuando uno no es padre raramente se preocupa por cuestiones morales, el “vive y deja vivir” funciona siempre y el “en cada situación, toma una decisión” no suele presentar muchas complicaciones, ya que rara vez se dan situaciones en las que uno no pueda rectificar o desandar lo andado. Pero cuando uno es padre se ve obligado a marcar una referencia para sus hijos, unas pautas de valores que luego ellos seguirán o no, pero que les tienen que servir de punto de partida para, o bien aceptarlos, o bien rebelarse contra ellos. Y es entonces cuando uno, como padre, inevitablemente se cuestiona en qué valores cree, qué ejemplo va a darle a sus hijos.

En mi caso, por motivos y tradiciones familiares que no vienen al caso, los valores han terminado por ser los mismos con los que me criaron: el valor del esfuerzo, del trabajo, del estudio y del conocimiento. No son mejores ni peores que otros pero lo cierto es que creo en éstos, qué le voy a hacer, y los otros no me terminan de convencer (no voy a decir aquello que soltó Groucho, “éstos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”) y, como son mis hijos y no los de otros, lo que corresponde es que los eduque con los únicos valores que puedo darles.

Mis hijos son adolescentes y por lo tanto me están sometiendo a juicio, a mí y a mis valores. No es nada cómodo para mí.

Nótese que entre mis valores no está el éxito económico. No soy nada materialista, ni en el sentido económico ni en ningún otro. Y, como la vida te va llevando hacia donde tú vas, he conseguido vivir desahogadamente, pero raramente caigo en el consumismo.

Cuando pregunto a mis hijos el consabido “qué quieres ser de mayor”, nunca se olvidan de recalcar que, además de, quieren “tener dinero”. Y ahí noto que echan de menos algo que yo no les he dado y, como padre, me duele. No me duele no habérselo dado, que en parte ha sido porque no he querido, sino que me duele la crítica implícita que hay contra los valores en que han sido educados. Pero son adolescentes, están encontrando su propio camino, y a mí como padre me toca ahora defenderme.

Y en esa lucha estoy. Ahora sólo puedo hacer lo que he hecho siempre: darles un ejemplo. Y que me juzguen, que juzguen mi vida, mis valores, y si encuentran que algo puede ser mejorado (que lo harán) … que lo mejoren. Seguro que lo consiguen. Ahí entrará en juego uno de los valores que les he dado: "¿quieres dinero? Pues ya sabes: esfuerzo, trabajo, ..." O quizás no, porque está claro que en esta sociedad el dinero no siempre es fruto del trabajo. Quizás me estoy equivocando y estoy criando a unos hijos que en el futuro no serán felices (no es mi caso, yo soy muy feliz :-)). Y esta reflexión me lleva a la última pregunta, la misma que una vez se hizo mi padre delante de mí, y la misma que se hacen todos los padres:

¿Lo estaré haciendo bien como padre?

Y me respondo lo mismo que nos respondemos todos: sólo puedo hacer lo que sé, y eso sólo lo puedo hacer hasta donde puedo. Yo sólo puedo darles lo que soy.

2 Comments:

Blogger Lis said...

Como decía un amigo mío "Tú les das lo que crees mejor y luego sólo queda rezar porque quede poso"

Yo soy optimista con los adolescentes, al menso con lso que conozco más de cerca. Todos estuvimos allí una vez y no hemos salido tan mal :o)

5:26 AM  
Blogger Viuda de Tantamount said...

Yo tambien me planteo un montón de veces si lo hago bien o si repetire los patrones de conducta con los que me criaron, a sabiendas de que tal vez no son los mejores...

Antes de nacer mi hijo, fui un par de veces al psicologo, buscando respuestas...Me quede con una, los niños normalizan lo que tu vives, al margen de estereotipos.

Espero que mi M, entienda de valores más que de consumos.

4:42 AM  

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