Wednesday, July 26, 2006

Anecdotario de verano (I)

Hace un año, por estas fechas, me disponía a iniciar el Camino de Santiago en Jaca y a tal efecto tomé un tren hacia Canfranc, en el norte de Aragón. Casualmente se senté al lado de dos ingleses, padre e hijo y, como hablo inglés, al rato surgió la conversación. Iban a hacer una travesía a pie desde Canfranc hasta un recóndito ibón (un lago glacial) que conozco bien, con su refugio de montaña, etc. y les estuve dando información. El padre, además, estaba muy interesado en cuestiones políticas y me preguntaba por asuntos de España (el refugio había sido construído por prisioneros políticos) y por la repercusión de los atentados del metro londinense en España. Era obviamente un tipo culto, qué otra cosa podía esperarse de alguien que vuela a España para hacer esa clase de vacaciones en un remoto lugar en lo alto del pirineo … Al llegar a Jaca nos despedimos y ellos siguieron viaje a Canfranc.

Me quedé con la sensación de que lo había visto antes, pero no sabía dónde…

Y hace unos días, viendo un documental en la televisión… ahí estaba. Me costó reconocerlo. Me pasó lo mismo que en el tren, tenía la impresión de conocerlo y no sabía de qué hasta que, pasado un cuarto de hora, me vino el recuerdo de nuestra conversación. Y lo demás lo ha hecho internet, que cada día me sorprende más: no sólo conseguí obtener información del documental, con la lista de todos los participantes, sino que luego pude obtener fotos de todos y cada uno de ellos hasta que pude ponerle nombre a su cara, busqué su nombre en internet y … bingo. Es más: quién hubiera dicho que añadiendo “Canfranc” a su nombre obtendría alguna información y, sorpresa mayúscula, unos días después de nuestra conversación publicó un artículo en “The Times” sobre la estación de Canfranc, con datos que provenían en parte de nuestra conversación. ¿Quizás conseguí excitar su curiosidad con mis informaciones sobre la línea ferroviaria tan peculiar que llega a Canfranc, su historia, su decadencia?

El artículo se puede leer en http://www.timesonline.co.uk/article/0,,1065-1713772,00.html

Y además.

El señor en cuestión es un antiguo delfín del Partido Conservador, caído en desgracia por haber declarado su homosexualidad a principios de los ochenta y por su defensa de los derechos de los homosexuales, y devenido en famoso columnista cultural y político.

Y, obviamente, el joven efebo de apenas veinte años que le acompañaba no era su hijo.

O sea.

5 Comments:

Blogger Viuda de Tantamount said...

Si...los trenes dan mucho de si...

Hace unos años, fui de vacaciones a Cadiz...un largo viaje en tren...Mi padre subio a colocar mis maletas, y las de un sacerdote que compartia vagón....

Tanto lio de sotanas, arranco el tren con mi padre dentro.

Mi madre, aviso en la estación, la nota llego al maquinista que hacia una parada de vez en cuando a ver si mi padre...bajaba¡¡

Cuando se decidio, estabamos en Calatayud.

Otro tren a Zaragoza.
En la estación, la grua se habia llevado su coche....
Mi madre creo que alternaba quejas con risas...

Nunca más se ha ofrecido voluntario para estas gestiones.....


Y de paso....cómo estas?

2:08 AM  
Blogger Detrásdelreflejo said...

pues bien, estoy bien :-)

8:40 AM  
Blogger GLAUKA said...

Son la sal de la vida eh? Y si encima te pones a investigar y disfrutas con lo que descubres ya ni te cuento.
Besos corazón.

12:56 PM  
Blogger Viuda de Tantamount said...

Me alegrs que estes bien...detrás...


Creo que estas omnipresente, como poco...Coincido contigo hoy en todos los ciber rincones....

B x C

3:19 PM  
Blogger Roma said...

Pues venga más casualidades a canto, empiezo: no hace ni una semanita que conocí este blog, y no hace ni una semanita que mi hijo volvió de Jaca, de Canfranch, y de precisamente hacer ese recorrido hasta el citado albergue. Por las fotos he `podido ver que un paisaje precioso, pero lo que se me ha quedado grabado es la imagen de la estación ferroviaria de Canfranch: alucinante.
Casualidades, no?
Un saludo

11:52 PM  

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