Friday, June 23, 2006

Relaciones de pareja (II)

¿Eran felices?

No hay quien discuta el viejo principio de que la felicidad consiste en contentarse con lo que uno tiene. Que es una cuestión de expectativas: cuanto menos espera uno más probable será que le llegue, y más fácil será ser feliz.

Y lo cierto es que las parejas tradicionales esperaban muy poco el uno del otro.

En lo material, poco más que cada uno se cuidara de su propia subsistencia, ya que cuidar de la familia era en realidad cuidar de uno mismo, de su propio negocio, de su propia vejez.

En lo emocional tampoco pedían mucho el uno del otro. Depresiones, bajones emocionales, falta de sentido de la propia vida . . . eran ideas y emociones desconocidas. Todo lo contrario: a pesar de lo que la Iglesia Católica ha querido transmitirnos en más de mil años de control de las instituciones académicas y culturales occidentales, no ha habido época histórica más dada a los carnavales, a las orgías colectivas, a las celebraciones, a la indolencia, y a la alegría de vivir que la “oscura” Edad Media. Y pocas tan dadas a todo lo contrario como el Romanticismo, cuando se popularizó el concepto de amor como pasión y también sufrimiento, del artista que no era alegre sino atormentado, del intelectual sesudo, del gobernante adusto, de la vida en general como una cuestión profunda que no podía tomarse alegremente sino todo lo contrario. Y lo cierto es que hasta entonces tanto curas como seglares, tanto nobles como plebeyos, tanto intelectuales como analfabetos, se tomaban la vida muy, pero que muy alegremente. Y depresiones tenían pocas, muy pocas.

Eran felices y no se amaban, probablemente se querían un poco, nada más. Eso sí, tenían muy, muy claro que debían, como obligación, intentar hacerle la vida más agradable a su pareja. En la enfermedad, en la tristeza, en lo malo… funcionaba el hoy por ti, mañana por mí. Y como no se amaban, tampoco se perdonaba, esto es, si uno se portaba mal un día, al día siguiente se encontraba con la respuesta pertinente de su pareja, nada de “le quiero tanto que le perdono”, no, no se trataba de “quererse”, se trataba de hacer un equipo, de una alianza ante la vida.

¿Eran felices? El amor romántico es felicidad y sufrimiento a partes iguales, compañía y soledad, unión y ruptura, enamoramiento, desenamoramiento, y vuelta a enamorarse, en una cadena sin fin.

Yo, la verdad, entre que me quieran mucho y que me cuiden y me traten bien… prefiero que me traten bien.

4 Comments:

Blogger India said...

En serio?. Realmente prefieres que te traten bien?, sin más?...mejor que te quieran no?, con todo lo bueno y malo que conlleva. No sé, a mí en el Corte Inglés me tratan bien, pero claro, no es lo mismo.
Mi ex, por ejemplo (aquel de los pantalones amarillos) me trata bien, cortesmente, nos "entendemos", hemos llegado a un buen pacto de "tratarnos bien", pero sin lugar a dudas, si existen más ocasiones futuras, preferiré que me quieran, aunque tal vez algun día tenga que volver a llorar y patalear. Pero eso no es ser sado, es estar vivo, no?. Podemos controlarnos, hemos de aprender a controlarnos, pero no siempre y menos en el amor, sea romántico, sea de la Edad Media, o sea del s.XXI, por las pocas ocasiones que aparece, cuando viene que venga todo él. Luego, si hace falta...ya gimotearemos por los blogs de cada uno nuestro desespero, como hacemos tantos, jajaj!!Saludos!!

6:18 AM  
Anonymous ana said...

No séééé...
Felicidades por el recorrido histórico, NOTABLE ALTO te pongo ;P, y coincido contigo en que la Edad Media tuvo menos de oscura que lo que se pretende hacer ver. Una época apasionante.
PERO:
Paso cien mil de tener que elegir entre que me amen o me traten bien, LO QUIERO TODO, COÑO. Sobre todo si quien me quiere es también objeto de mis amores.
Que era más estable y más duradera la otra unión basada en otras cosas? seguro! pero seamos sinceros: aquí lo que hay es una cosa que empieza a ponerse de moda de unos pocos siglos para acá pero muy tímidamente, y es un CAMBIO DE MENTALIDAD de una envergadura que aún no podemos ni imaginar.
Los cambios sociales, políticos, económicos...vienen precedidos por los cambios de mentalidad, que curiosamente no han sido aún estudiados con la profundidad que merecen. A qué obedeció la Revolución Francesa? Y la Perestroika? y cada cambio, aunque no haya sido radical, se ha debido a eso, a que los seres humanos evolucionan, y son ellos los que hacen la historia. Y no me voy a poner a dar ejemplos porque el tema me apasiona y te arreo un comentario de quince folios.
Y en el siglo XXI los seres humanos quieren AMOR romántico, sin saber que ni dura eternamente ni permite la creación de cimientos suficientemente sólidos, a no ser que vaya acompañado de OTRA serie de cuestiones: aficiones, intereses,hábitos, etc. que permanezcan cuando el amor acabe. Porque este amor que tanto nos llama la atención por lo poderoso que es, SE ACABA. No es más que una hiperactividad hormonal. Jode? jode. Pero es así.
Un beso, caballero. Pórtese biennnn

9:11 AM  
Blogger Duelos y Quebrantos said...

Estoy de acuerdo con Ana: por pedir, que no quede. Hay que ponerse los estándares bien altos, que luego ya irán cayendo por su propio peso si hacen falta.
Y si se parece a George (Clooney), lo firmo ya mismo :)

2:05 PM  
Blogger GLAUKA said...

Yo lo quiero todo, como Anita.
Pero me atrevo a interpretar que lo que el mister quiere decirnos es que prefiere los hechos a las palabras, que de nada le sirve que le digan te quiero si le tratan mal ... entonces yo también estoy con el mister ;) y me temo que casi todo el mundo.

8:57 AM  

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